Hoy os traigo un post un tanto diferente. Os traigo lo que iba a ser mi TFG (Trabajo de Final de Grado) y que se desestimó porque era "un tanto complicado" (palabras de mi tutor, pero pensándolo bien, sí que es verdad que es demasiado para lo que piden de palabras, y que hubiese sido mejor para una tesis)
Este tema se me ocurrió allá por marzo de 2023, cuando fui al cine. A pesar de que aún me quedaban algunas asignaturas, yo ya iba pensando en qué hacer para el TFG y el gran Keanu Reeves me dio la respuesta viendo John Wick 4 en el cine.
La escena con la que yo iba a trabajar era la que tiene lugar en el museo del Louvre, donde Winston y el Marqués Vincent de Gramont tienen una charla sobre el destino de Wick y la Alta Mesa.
Antes de explicaros poco a poco lo que iba a ser, os debo poner en contexto (aunque ya os vale no haber visto las películas de John Wick)
John Wick es una franquicia estadounidense de suspenso y acción neo-noir creada por Derek Kolstad y producidas por Lionsgate a través de Summit Entertainment. La franquicia esta centrada en John Wick (Keanu Reeves), un ex asesino a sueldo que se ve obligado a regresar al inframundo criminal que había abandonado anteriormente.
Comenzó con el lanzamiento de la película John Wick en 2014, seguida de tres secuelas de la misma: Chapter 2 en 2017, Chapter 3 – Parabellum en 2019 y Chapter 4 en 2023.
En la cuarta película, John Wick se encuentra excomulgado, por lo que tiene a miles de asesinos a sueldo detrás de él. Aún así, todos sabemos que el fucking John Wick es el mismísimo Baba Yaga, y que si te enfrentas a él, no sales vivo.
Nos sitúa en París, porque el marqués de Gramont, opera desde París como representante de la Alta Mesa. Narrativamente, París funciona como el “territorio” donde el poder de la organización es más visible y donde se ejecuta su autoridad.
John venía ya desde la segunda película, más o menos, deseando dejar de ser un asesino a sueldo. De hecho, en la primera lo dice, que él ya no se dedica a eso y que se retiró. Solo regresa porque quería venganza por la muerte de su perro (que se lo regaló su difunta esposa) y el coche. Claro, todos sabemos que cuando Wick se mete de por medio...todo se lía. Y más aún cuando en el capítulo 2 se carga a Santino D'Antonio, un sicario y un miembro de la mafia italiana, pero también uno de los miembros de la Alta Mesa.
Todo esto ocurre dentro de El Continental, que tenía la norma de que no se podía matar dentro de sus paredes porque era, para que me entendáis, como Suiza. Es decir, era un lugar "pacífico", por lo que Winston se ve obligado a excomulgar a John poniendo fin a todo su acceso y privilegios a los recursos del hampa.
Entendido un poco esto, vamos al por qué de esta escena.
- 𝐋𝐎 𝐐𝐔𝐄 𝐇𝐔𝐁𝐈𝐄𝐒𝐄 𝐒𝐈𝐃𝐎 𝐌𝐈 𝐓𝐅𝐆
¿Por qué justamente la escena del Louvre?
Como tal, el Louvre no influye directamente en la trama ni en el duelo final; su relevancia es contextual y estética, no argumental. Sirve para reforzar el carácter histórico y solemne del escenario parisino donde culmina la historia de John.
Pero las obras que aparecen tiene mucho que ver con la historia. No están escogidas al azar.
Nos encontramos con Winston entrando en el museo con la cámara siguiéndolo hasta que llega al Marqués. Al llegar, señala la obra de la Libertad guiando al pueblo de Delacroix mientras dice:
"Una advertencia sobre el precio de la tiranía"
(Directamente aquí ya os acaba de avisar sobre cómo va a terminar todo)
A este punto no sé si deba explicar qué dice la obra, pero lo haré, porque deduzco que muchos de los que vais a leer esto no tenéis ni idea (o es que no habéis cogido un libro de historia contemporánea en vuestra vida).
Nos tenemos que ir a 1830, más concretamente a la Revolución de 1830 del día 28 de julio, donde tiene lugar una escena en la que el pueblo de París se levanta en armas contra el rey Carlos X de Francia. Este último había suprimido el parlamento por decreto y tenía la intención de restringir la libertad de prensa. Los disturbios se convirtieron en un levantamiento que desembocó en una revuelta de ciudadanos franceses. No existió un cabecilla; el interés por la revuelta fue de clase, en la medida en que la burguesía se veía beneficiada del movimiento.
Delacroix representa a la Libertad como guía que conduce al pueblo, el cual es mostrado como multiforme, es decir, con miembros de las clases sociales media y baja. Así, la Libertad es alegorizada como una mujer de suma belleza.
Ahora bien, trasladando esto al film, ¿por qué tiene importancia? Porque el Marqués la está admirando (puede que también a esas obras). Nos encontramos conque el Marqués es esa representación de la Alta Mesa, que eran los que tenían el poder.
Durante todo el film ya nos ha hecho saber que es él quien mueve todos los hilos y que, porque tiene dinero, se cree que nada malo le va a pasar (craso error, pero esto no os lo cuento).
¿Qué tiene que ver aquí?.
En este caso, John es el que quiere liberarse de la Alta Mesa y de seguir siendo un asesino a sueldo. Está en guerra contra una estructura antigua, jerárquica y casi monárquica.
Su camino es sangriento, pero tiene un objetivo claro: romper el sistema.
La libertad, en la película, no es abstracta. Es jurídica y existencial: o muere bajo las reglas, o las rompe.
Es por ello que esta escena (aunque no lo parezca) es de suma importancia, porque nos está desvelando todo. Winston la señala y permanece gran parte del tiempo frente a ella, porque él, ahora mismo, es el Winston es el estratega que entiende cuándo el tirano ha ido demasiado lejos (el Marqués la está liando vastísima y está yendo contra Wick a saco). Winston encarna la supervivencia del sistema. Y eso es clave: Winston no quiere destruir la Alta Mesa. Quiere restaurar el equilibrio, por eso casa tan bien con la obra de Delacroix, porque la Revolución de 1830 no querían destruir la monarquía como tal, sino el exceso autoritario del monarca (Carlos X intentaba gobernar de forma absolutista).
Esto mismo ocurre con el Marqués.
El Marqués funciona como un Carlos X dentro del universo de la Alta Mesa: Centraliza el poder; actúa con arrogancia aristocrática; abusa de su autoridad; ejecuta decisiones extremas para reafirmar el control; al igual que Carlos X, no entiende que el sistema tiene límites.
Es por ello que la pintura, y Winston con su frase también, nos recuerda que, cuando el poder se vuelve excesivo, genera su propia caída.
Hay un momento en el que Winston comienza a caminar y nos lleva a la obra que tiene detrás el Marqués, que no es otra que La muerte de Sardanápalo.
¿Quién era Sardanápalo?
Sardanápalo fue un rey legendario de Nínive en Asiria que habría vivido de 661 a. C. al 631 a. C. Se creía que sería una mitologización de Asurbanipal, un rey muy belicoso. Sardanápalo conspira contra Assurbanipal y, para castigarlo, este rey asedió la ciudad (650 a. C.-648 a. C.). Cuando Sardanápalo intuye la derrota inminente, decide suicidarse con todas sus mujeres y sus caballos e incendiar su palacio y la ciudad, para evitar que el enemigo se apropie de sus bienes.
Delacroix muestra el episodio dramático de la muerte del soberano, cuya capital es asediada sin alguna esperanza de libertad y que decide suicidarse.
Esta obra tampoco está escogida al azar. El emplazamiento de ambos no está escogido al azar. Nos muestra al Marqués y la decadencia del poder. Básicamente nos está haciendo un spoiler de cómo va a terminar el Marqués.
El Marqués representa la arrogancia y el exceso de la Alta Mesa. Ejecuta aliados, castiga subordinados y usa el poder de forma teatral.
Es la imagen del privilegio aristocrático dispuesto a sacrificarlo todo antes que perder control.
Como ya he dicho, la pintura anticipa su destino: el poder tiránico termina en destrucción.
Si nos vamos al principio, cuando Winston entra, vemos que el Marqués observa el arte como quien contempla su propia grandeza, mientras Winston lo observa a él como quien analiza una pieza defectuosa del sistema.
Ahora bien, hay un momento en el que esto cambia. Winston toma asiento donde antes estaba el Marqués y este, ahora, se pone de pie. Este cambio tampoco es casual, sino que se trata de una puesta en escena que anticipa el desplazamiento de poder entre ambos.
Vamos por partes:
Al inicio, el Marqués se asocia visualmente con la obra revolucionaria o con la centralidad de la composición. Se coloca como figura dominante, casi heroica, en el eje del encuadre, pero cuando cambia de posición y queda vinculado con
La muerte de Sardanápalo vemos que se subraya su naturaleza tiránica y excesiva. Pasa de esa "autoridad segura" al "poder que se consume". El desplazamiento hacia la
Libertad guiando al pueblo es algo simbólico, pues el gobernante confiado pasará a ser una figura condenada (ya lo dije antes, Carlos X fue condenado por sus excesos, y aquí pasará lo mismo con el Marqués)
Aquí está la ironía más potente. El Marqués contempla una pintura revolucionaria sin comprenderla.
El Marqués, aristócrata convencido de su legitimidad, se coloca frente a la imagen de una revolución contra figuras como él. No la encarna, la ignora. Es una ironía visual deliberada: Está mirando su propio futuro sin entenderlo.
Cuando Winston se desplaza, lo hace con contención. No invade nunca el centro de encuadre, sino que observa, analiza.
Visualmente sugiere esa decadencia o destrucción. Pero en términos dramáticos funciona distinto. Winston está: Desposeído, humillado, se ha quedado sin hotel, sin poder formal...y se encuentra, literalmente, ante la imagen del colapso del poder absoluto pero no es él quien se autodestruye. En este caso, la pintura se lee como advertencia o como memoria histórica: El exceso del poder termina así.
Winston no es Sardanápalo, es el superviviente que observa cómo otros caen por error. Algo que vemos muy bien en la expresión de Sardanápalo, quien observa, impasible, como todo se destruye.
Winston está viéndose venir cómo va a terminar esto. Cómo todo el poder del Marqués se va a ir a la mierda.
- Lo que implica este cruce.
El intercambio espacial refleja un intercambio conceptual:
- El Marqués cree controlar el tablero.
- Winston ya está pensando en el después.
La Revolución de 1830 —evocada por la pintura de Delacroix— no destruyó la monarquía; eliminó al monarca absolutista. Esa lógica es la que se insinúa aquí.
Cuando cambian de posición, la escena está diciendo visualmente:
"El centro del poder es móvil. El que hoy domina puede quedar mañana bajo la sombra de su propia decadencia"
La escena no asigna los cuadros a los personajes como identidades fijas, pero tampoco están puestos al azar. Vemos algo mucho más sofisticado:
- Winston frente a la destrucción comprende el riesgo del exceso.
- El Marqués frente a la revolución no percibe que él es el objetivo natural de esa revolución.
Vemos así el contraste entre la Conciencia histórica (Winston) y la Ceguera aristocrática (Marqués).
Si trasladamos esto a la Revolución de 1830, vemos que El Marqués está en esa misma posición psicológica: seguro de que el sistema lo respalda e incapaz de imaginar que su exceso puede provocar una reacción.
Winston, en cambio, sí entiende la dinámica del poder: cuando alguien fuerza demasiado el sistema, el sistema lo corrige.
En conclusión, ese cruce de posiciones no es algo meramente simbólico, sino una ironía dramática:
La escena sugiere algo muy claro: El que entiende la historia sobrevive. El que la ignora, se convierte en parte de ella.
- 𝐂𝐎𝐍𝐂𝐋𝐔𝐒𝐈𝐎́𝐍 (𝐀𝐇𝐎𝐑𝐀 𝐒𝐈) 𝐅𝐈𝐍𝐀𝐋
La escena del Louvre no está hecha porque sí, sino que si estás atentos (y sabéis de historia y de esas obras) os dice prácticamente cómo va a terminar todo.
Keanu Reeves me dio esa idea en el cine, porque lo entendí mucho antes incluso de que finalizase la película (os habéis comido spoiler con este post/TFG no llegado a hacer), pero ahora vais a entender muy bien la película cuando la veáis.
Es más, cuando pase la escena, os vais a acordar de mí, porque sí, el arte puede darte muchas pistas siempre y cuando entiendas el significado de lo que esté representado (menos el arte de finales del S .XX y del S. XXI, que ese no lo entienden ni los críticos de arte pero os tienen que vender la idea de que sí. Hay veces, aunque no lo parezca, que el arte NO TIENE SIGNIFICADO O UN POR QUÉ)
Espero que os haya gustado lo que iba a ser mi TFG. Es cierto que es una escena un poco complicada porque, aunque aquí lo he hecho de manera rápida, me hubiese llevado más tiempo, además de explicar las cosas más detalladamente, centrándome no solo en el papel de las obras ni del museo, sino en los encuadres, y todo lo que el momento lleva, y seguramente me hubiese pasado de las palabras permitidas.
Nos vemos la próxima vez. Estaré encantada de desvariarte con lo que leas.
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