Bailar hasta que los pensamientos se callen: EDM y K-Pop en mi ansiedad

Que soy una persona con ansiedad y que sobrepiensa es algo que sé desde 1º de la ESO, en aquel primer examen de Ciencias Sociales donde el profesor se burló de mi porque, de los nervios (y por como era el carácter de este hombre) se me olvidó poner el nombre y, a la hora de entregar las notas, me la hizo pasar putas (y no fue la primera vez…ese curso la tomó conmigo en varios momentos).

Una persona con ansiedad puede pasar y tener diversos síntomas, en mi caso solo aparecen en el tema académico y relaciones, pero cuando empiezan a marchar diferente. En lo académico lo que más noto es el ritmo cardíaco acelerado (palpitaciones) , náuseas (aún recuerdo horas antes de la EBAU…que me tuve que ir sin desayunar porque apenas podía), Preocupación excesiva, tics nerviosos (comenzar a mover el pie de manera nerviosa) y, sobre todo (y lo peor), problemas para dormir porque mi mente no deja de pensar.

Todo esto fue (y es) un popurrí de cosas para una cría de 12 años, pero que ha continuado en mi vida durante mucho tiempo (sobre todo, en temas académicos). Allá por la Navidad de 2014 recuerdo comprar mi primer disco de música electrónica, Listen de David Guetta y creo que ese fue el comienzo de todo.

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Desde entonces, la música electrónica siempre ha formado parte de mi vida. Hubo una temporada en la que yo sacaba mi iPod por las noches y eso era lo que me ayudaba a dormir, a día de hoy es otro tipo de música, pero la electrónica sí que sigue bastante vigente en mi vida.

La música electrónica tuvo su segunda ola de explosión entre 2008-2014 (justo al límite), hoy en día no es lo mismo. Podemos ampliar el rango a 2016,, porque artistas como David Guetta, el difunto Avicii, Calvin Harris, Martin Garrix, Hardwell, Dmitri Vegas…dominaban el EDM. Incluso festivales como Tomorrowland (al cual tengo el sueño de ir algún día aunque no sea lo mismo) y Ultra, crecieron exponencialmente.

El EDM estaba en su máximo apogeo, y eso, para una persona con ansiedad y que sobrepiensa, es un nuevo mundo. Un mundo que le ayuda a calmar ese ruido interior.

  • ¿Por qué el EDM es una ayuda para personas como yo?

El EDM se basa en patrones repetitivos y predecibles (4/4, build-ups, drops…). Cuando sobrepiensas, tu mente está en un caos constante, es por ello que estos patrones repetitivos son de gran ayuda ante:

  1. Reducir la incertidumbre. El cerebro sabe que es un ritmo que se va a repetir, por lo que no tiene que anticiparte a lo que vendrá.

  2. Sincroniza la respiración y el ritmo cardíaco.

  3. Genera sensación de control. Como ya sabes lo que va a venir, tu mente tiene el control, pues, como ya se dijo, no tienes que anticiparte a qué será lo siguiente que ocurra, pues ya lo sabes.

En resumen, es como darle a tu mente un carril por donde debe ir, en vez de dejarla desbordarse.

Algunos subgéneros de EDM tienen menos letra (quitando a David Guetta, que ese se montaba unas películas…), por lo que al no haber una letra y que, aquellas que tienen voces, sean tratadas como un instrumento y no como una narrativa provoca que, la persona que sobrepiensa no procese una historia, sino la sensación, reduciendo así la carga cognitiva y baja del ruido mental.

Los build-ups y el drop activan y liberan la tensión. Durante ese ciclo se acumula la energía, el drop la libera y se produce esa descarga emocional. Ese patrón ayuda a regular el sistema nervioso, algo que suele estar hiperactivado en personas con ansiedad.

Además, el EDM invita a moverse, por lo que reduce el cortisol, libera endorfinas y canaliza la energía acumulada por la ansiedad. En otras palabras, bailar te libera. En mi caso, es darme paseos por toda la casa (y cuando digo toda, digo toda) mientras el Animals de Martin Garrix (o versiones phonk) inundan mi mente.

En resumen, este tipo de música da estructura al caos mental, reduce ese diálogo interno que tenemos 24/7, regula la activación emocional y permite liberar la tensión físicamente.

Ahora bien, personalmente, aunque sigo consumiendo este tipo de música (sobre todo en el gimnasio), ha evolucionado a escuchar K-Pop. Pero no cualquier grupo (aunque en su mayoría todos son estupendos)

  • K-Pop y ansiedad

El K-Pop no es algo que haya nacido de la noche a la mañana. Nació en 1992 cuando el grupo Seo Taiji and Boys debuta en la televisión surcoreana con la canción I Know. Esto fue algo revolucionario porque mezclaba hip-hop, R&B, Dance y la estética occidental con identidad coreana.

Esto rompe con la música tradicional coreana de la época, pero marcó el inicio de la industria tal y como se conoce hoy.

El K-Pop se extiende por generaciones:

  1. 1º Generación. Datada entre 1996-2003. Nacen los primeros grupos de idols organizados por agencias. Grupos como H.O.T y S.E.S consolidan el modelo

  2. 2º Generación. Datada entre 2003-2011. Ya entramos en una consolidación del sistema de idols, por lo que aparecen grandes agencias como SM, YG y JYP (maldito seas JYP, si no fuese por la capacidad de Bang Chan, te habrías cargado todo).

    Empezamos a ver coreografías más complejas y una producción de alto nivel. Además, empezamos a ver la expansión de Hallyu Wave (Ola Coreana) fuera de Corea.

    Entre los grupos más destacados tenemos a BIGBANG, quienes revolucionaron el K-Pop masculino con hip-hop y electrónica (si visteis Squid Game, el chico de pelo morado de la segunda temporada es T.O.P, ex integrante de este grupo, que cuenta su misma historia, pero modificada)

    El impacto de esta nueva generación fue fuerte, ya que nos encontramos con coreografías y ritmos pegadizos que ayudan a centrar la atención de los fans. Además, las letras suelen tratar sobre amistad, amor y superación que brindan esa identificación emocional.

  3. 3º Generación. Quizás una de las más fuertes. Se da entre 2012-2017. Se expanden más rápido debido a YouTube y las redes sociales. Además, traen conceptos más atrevidos y comienzan a colaborar internacionalmente.

    BTS wallpaper HD - Apps en Google Play

    Si bien fue esta generación la que nos hizo entrar en el mundo del K-Pop con el famoso Gangnam Style de PSY que nos tuvo a todos bailando durante meses, ya había grupos destacados como los BTS (considerados los reyes de la 3º generación), quienes rompieron records globales y hablaron abiertamente de salud mental y autoaceptación; EXO, que provocó la consolidación de la denominada “K-Pop machine”; BLACKPINK, quienes adquirieron una popularidad masiva con sus hits explosivos y esa estética (y bastante jodida, pero de ese problema hablaremos otro día) de inalcanzables y perfectas.

    Con esta nueva generación nos encontramos con un fandom activo que reduce la sensación de soledad además de videos y coreografías que permiten “escapar” y concentrarse en esos estímulos positivos, así como letras sobre la autoaceptación y resiliencia que ayudan a regular las emociones.

  4. 4º Generación. Datada entre 2018 a la actualidad. Aquí es donde comencé yo a escuchar este tipo de música más activamente. Nos encontramos con una diversificación de géneros como el ya mencionado EDM (quizás por eso me gusta), hip-hop, pop, R&B, rock…que, junto con el marketing digital global desde el primer día del debut y el foco en redes sociales hicieron que esta nueva ola se expandiese aún más.

    En cuanto a grupos tenemos a Stray Kids, con letras introspectivas sobre la ansiedad y la presión social; ATEEZ, con su estilo potente y coreografías intensas (que incluso hacen sudar a los propios idols y los fans los dejan de endiosas), ITZY, con mensajes de autoempoderamiento y confianza.

En resumen, esta nueva generación nos da un contenido digital constante, lo que permite la conexión diaria y la sensación de pertenencia (hay una app, Bubble, en la que los propios idols se comunican contigo por mensaje, pero tienes que soltar pasta, lo que es preocupante porque hay mucho menor de edad ahí). Las letras que abordan son problemas reales, como la presión social, la ansiedad y la autoaceptación (algo que ocurre dentro del mundo del k-pop y de lo que hablaré en otro post), además de unas coreografías y música de alto ritmo que ayudan a liberar esa energía ansiosa.

  • ¿Por qué a mi me ayudan igual los grupos de ATEEZ y Stray Kids que el EDM?

Porque me enseñaron que podía sentir y canalizar mi ansiedad de manera diferente. Con ATEEZ, cada coreografía intensa y cada drop de sus canciones me obliga a moverme, a liberar energía acumulada, mientras sus letras de resiliencia me recordaban que puedo superar mis propios bloqueos.

Tienen un estilo que mezcla power-house, EDM, hip-hop y dance que, junto con letras motivacionales, de lucha y resiliencia, como en Wonderland son capaces de callar ese ruido interno. Las coreografías y los ritmos ayudan a canalizar la energía de la ansiedad además de los mensajes positivos que fomentan la sensación de control y enfoque.

Con Stray Kids, te sientes comprendido: sus letras hablaban de presión, ansiedad y la lucha por aceptarse, y sus ritmos potentes ayudan a canalizar la tensión física y mental.

Stray Kids "Chk Chk Boom" M/V

Tienen un estilo que mezcla rap, hip-hop, EDM y pop alternativo. Al igual que ATEEZ, sus letras hablan de la ansiedad, la presión social y la autoaceptación como en Miroh, God’s Menu o Hellevator.

El hecho de que las canciones reflejen esa lucha interna de los idols (en este caso compuestas por Bang Chan, que quien investiga y es fan, sabe que es una persona con ansiedad y con poco amor propio y que se odia a sí mismo), creando así una identificación para gente que sobrepiensa.

Los ritmos y drops intensos, al igual que en la época dorada del EDM (ya que beben de ello), permiten liberar esa tensión física y mental. Además de que la narrativa de superar los obstáculos ayuda a regular las emociones y pensamientos rumiativos.


En definitiva, la música se convirtió en mi refugio frente a la ansiedad y el sobre pensamiento. El EDM me dio el ritmo y la estructura para organizar mi mente, mientras que el K-Pop, especialmente los grupos ATEEZ y Stray Kids, me enseñan a canalizar la energía acumulada y a sentirme comprendido. Entre los drops, las coreografías y las letras que hablan de resiliencia, presión y autoaceptación, encontré un espacio seguro donde mis pensamientos podían descansar. Hoy, cada beat y cada movimiento no solo es música, sino una forma de terapia que me ayuda a mantenerme presente, liberarme y reconectar conmigo mismo.

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